El documento de Inegi reconoce una Población Económicamente Activa (PEA) en la entidad de 6.7 millones de personas. De esta cifra, se explicita que son asalariados, comisionistas, trabajadores por propia cuenta y propineros o destajistas, aproximadamente 4.5 millones de personas.
El 20.2 por ciento de la población ocupada -1.2 millones- se ubican en el campo de los trabajadores por cuenta propia y poco más de 250 mil – cuatro por ciento - son empleadores.
Aproximadamente 2 millones de personas se desempeñan en el sector informal, con la consabida ausencia de la calidad laboral que implica la existencia de un marco de seguridad social en general. La informalidad es uno de los campos en que se manifiesta con mayor crudeza la ineficiencia del modelo económico que desampara cada vez a un mayor número de personas.
En el rubro del desempleo abierto, padecen 4.7 millones de mexiquenses, que no encuentran oportunidad alguna en el mundo económico del estado.
Distribuidos los trabajadores que han corrido con la buena suerte de colocarse en algún empleo, así sea precario por falta de prestaciones o por el disfraz legaloide de las outsourcing, se encuentran en el sector de comercio y servicios el 69 por ciento de los empleados; en la industria laboran el 23.3 por ciento; y menos del 7 por ciento lo hacen en el sector agrícola.
En el rubro de ingresos, encontramos que 2.1 millones de trabajadores (33.5%) reciben hasta dos salarios mínimos; el 44.4 por ciento (2.8 millones) reciben de 2 a 5 salarios mínimos; y sólo un 9 por ciento está por arriba de 5 salarios mínimos.
La población económicamente activa (PEA) del estado de México tiene una escolaridad unos meses arriba de la secundaria.
Lo más notable de estas cifras es la enorme disparidad en el ingreso. |