Texcoco, Méx., a 30 de julio de 2010.- El día de ayer la periodista Denis Maerker anunció en su programa “Punto de Partida” que la pantalla televisiva no presentaría trabajo alguno durante el tiempo de su emisión, en protesta por el secuestro de periodistas que hacían la cobertura periodística derivada del escándalo que se suscitó por las últimas noticias en torno al penal de la ciudad de Gómez Palacio, Durango.
La titular de ese espacio informativo y de análisis informó al público televidente que “condiciones extraordinarias han impedido que el equipo de Punto de Partida integre y emita el programa de esta noche”. Posteriormente, la pantalla se puso en negro como telón de fondo para resaltar el nombre del programa.
Durante su explicación al público, la titular de ese espacio televisivo dijo que la postura es institucional (de la empresa Televisa) y personal: “En Televisa, en Punto de Partida, no estamos dispuestos a salir esta noche a fingir que no está pasando nada. Sí está pasando. Todos los periodistas de este medio y de todos los otros corren enormes peligros para cumplir con su tarea y la sociedad debe sumirse en el silencio y la desinformación”, dijo.
Esta postura ha sido tomada también desde la columna del periodista Ciro Gómez Leyva, del periódico Milenio, casa editora que al igual que el gigante televisivo resiente el secuestro de un integrante de su staff periodístico.
Durante la emisión de su noticiario matutino, la prestigiada periodista Carmen Aristegui reflexionó acerca de la necesidad de que los periodistas trasciendan desacuerdos que pueden ser considerados de menor importancia comparados con el grave momento que vive el oficio periodístico en nuestro país.
Son razonables las posturas expresadas por los tres periodistas arriba mencionados, y el fondo del problema no es discutible.
Sin embargo, cabe señalar el silencio que anteriormente guardó Televisa respecto de agresiones sufridas por uno de sus camarógrafos el día 3 de mayo de 2006 en que el gobierno del estado de México, ya encabezado por Enrique Peña Nieto, conjuntamente con el gobierno federal, entonces encabezado por Vicente Fox, decidieron la toma por asalto, sin autorización judicial de por medio, de la casa ubicada en la calle de Manuel González, en el primer cuadro de la ciudad de Texcoco.
Tal actuación ilegal desplegada por el Estado Mexicano le costó graves lesiones al camarógrafo de Televisa. Y, desde el ejercicio periodístico, al firmante de esta columna no le es difícil compartir o imaginar el sentimiento del colega que en ese momento no mereció un deslinde público de Televisa condenando la salvaje agresión que terminó con muertos y un número importante de mujeres violadas durante el traslado, igualmente ilegal, a centros de reclusión.
Si la postura de la empresa Televisa se uniforma para convertirse en una permanente defensa del oficio periodístico (para lo cual sería necesario que hiciera una toma pública de oposición como corporativo, y no a través de uno de los periodistas que hoy emplea), habrá que coincidir con ella. Si se trata de una postura ocasional (y, por hoy, lo es) merece nuestra desconfianza.
Compartimos el sentir de Carmen Aristegui, Denisse Maerker y Ciro Gómez Leyva. Es de desear que su postura se extienda a todo el gremio periodístico y a todas las empresas que participan de este hacer, tan indispensable para toda sociedad que aspire a ser democrática.
Enviamos a nuestros compañeros periodistas aún retenidos por la delincuencia nuestros mejores deseos para ellos y para sus familias.
Es prudente sumarnos a la exigencia para que el Estado Mexicano cumpla con su responsabilidad de brindar seguridad a todos los periodistas, a toda la sociedad.
Expresamos nuestros parabienes por la liberación de nuestro compañero Héctor Gordoa Márquez y manifestamos la disposición y el llamado de quienes hacemos Mirada Regional para que nos sumemos a la lucha, que se anuncia larga y penosa, por lograr la seguridad que merece el derecho a ejercer nuestro oficio periodístico y que también merece el derecho de los ciudadanos a estar bien informados.
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