Dentro de la visión general de desastre que quedó en nuestro país tras las intensas jornadas que desplegaron el frío y la lluvia, se hace necesario observar aquello que va más allá de las cuestiones naturales sin dejar de lado las graves consecuencias que dejaron las alteraciones climatológicas.
Hoy es necesario dirigir nuestra mirada hacia una realidad que guarda íntima relación con la magnitud de los daños.
Es evidente que la infraestructura existente en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) para dar salida al agua que depositan las lluvias en la gran conurbación, se ha quedado notablemente rezagada ante el ritmo frenético con que ha crecido la mancha urbana.
En el plazo no muy largo de diez años hemos visto repetirse, con diferentes intensidades, los desbordamientos del Canal La Compañía, que han causado estragos en el patrimonio y en las vidas de los habitantes de Valle de Chalco. En las puntas de ese lapso se han dado los eventos de mayor carga catastrófica: el año 2000 y el que hoy vivimos, 2010, representan el sumum de la negligencia gubernamental. Por ahora, porque de las desgracias sucedidas en asentamientos humanos signados por la pobreza, la clase política nunca se preocupa.
Es necesario señalar que la mala estrella que parece ser la eterna compañera de la gente más necesitada se manifiesta lo mismo en territorio del Distrito Federal que en suelo mexiquense o, en la región más recientemente declarada integrante de la metrópoli, en los 29 municipios del estado de Hidalgo.
Las tragedias del drenaje se hacen sentir en toda la ciudad, pero más en Iztapalapa. Están presentes en Toluca, pero mucho más en Valle de Chalco. Por lo que hace a la porción metropolitana del estado nombrado con el apellido del Padre de la Patria, no podemos dejar de ver que es la “cloaca del Distrito Federal”, como le llama nuestro colega Alberto Cuenca, en un vasto y estremecedor artículo publicado el día de hoy en El Universal.
En dicho artículo se da cuenta de la manera en que la contaminación hace estragos en los pobladores de aquellos lugares, lo mismo en sus tierras, en el aire, que en el agua que beben, pues la presa Endho, que recibe los desechos del centro del país, ha comenzado a filtrarse hacia los pozos que la gente utiliza para consumo humano. Consta en estudios oficiales que el preciado líquido se encuentra contaminado en alto grado con materiales químicos y microbios de origen fecal. Además, en 2006 la delegación del IMSS en esta entidad reportó un incremento anual de 100% en las muertes por tumores malignos.
Ante el anuncio del gobierno federal de que se instalará una gran planta de tratamiento de aguas negras en el municipio de Atotonilco, la cual se terminaría de construir en octubre de 2012, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México advirtieron que el impacto de tal planta será insuficiente, si no se acompaña con otros programas de saneamientos.
En Edomex, burocracia paralizante
En suelo mexiquense ni el gobierno del estado de México ni el Congreso Local muestran prisa por atender a los damnificados, según informó Milenio Edomex en su edición del 7 de enero (nota de Israel Álvarez y Horacio López).
Refiere la nota aludida, que la Secretaría General de Gobierno culpa a la Cámara de Diputados de haber recibido la propuesta para las reglas de operación del Fondo Estatal de Desastres desde la última semana de enero, sin que el poder legislativo haya fijado los criterios para operar los dineros de ese programa.
Habida cuenta de los apuros en que viven los damnificados de varias regiones del estado, no se entiende que esta situación tenga detenida la atención que los ciudadanos necesitan y piden con desesperación.
Y vale la pena preguntarse de cuándo acá le provoca tanta contrariedad y comezón al gobierno de Enrique Peña Nieto el hecho de no contar con la autorización del congreso para aplicar esos dineros. Como si el partido del gobernador y sus aliados no fueran mayoría más que decisiva en la asamblea deliberante del poder legislativo. Baste recordar el arrancón y la violenta reversa para reformar y contrarreformar la Ley Orgánica del Poder Judicial. Todo mundo lo vio.
Por su parte, los legisladores del Partido Acción Nacional exigieron al gobierno estatal que aplique los recursos inmediatamente, pues así lo exige la situación de los mexiquenses afectados.
El coordinador de la bancada panista, Óscar Sánchez Juárez, urgió a usar la normatividad anterior para bajar este dinero a los damnificados. “De lo contrario deberemos esperar a que la normatividad de este fondo de reciente creación se ajuste a la legislación vigente, lo cual implica que pueda ser ejercido a partir del próximo año”.
Los pobres siempre deben esperar.
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