Mirada regional
 
Opinion Nacional Cultura Toros
 

EDOMEX

Jaque a Peña Nieto

Por: Alberto Raúl Macías


Fueron por lo menos tres meses en los que se intensificó la presencia del gobernador Enrique Peña Nieto en los medios de comunicación. Cada día, muchas veces al día, se insistía en que el mandatario mexiquense era el corredor más aventajado en la carrera hacia la candidatura tricolor para la presidencia de la república. Esa idea, trabajada de manera más que insistente, machacona, se le presentaba a los televidentes, radioescuchas y lectores, acompañada de dos ingredientes que según los priístas mejoraban el plato a la vista de los que tendrían que tragarlo: el desastre en materia de seguridad pública promovido y encabezado por el gobierno panista, acompañado de un partido de izquierda francamente desdibujado.

Ajedrez
¿Perdió la partida?

Blanquiazules y negriamarillos habían sido literalmente triturados por el gobernador y su partido en las elecciones intermedias del estado de México, en julio de 2009. De aquellos comicios el PRI había emergido como partido hegemónico o casi, pues los sufragios en su favor lo llevaron a gobernar a un poco más del 90% de la población, resultado que podría ser considerado "de diseño" o "sobre pedido", pues el triunfo tricolor implicó casi la desaparición de dos opciones opositoras que en el trienio municipal y legislativo precedente habían arrinconado al partido fundado por Plutarco Elías Calles, tanto por lo que hace al número de gobernados como por lo que corresponde a la integración del congreso local, donde el tricolor tuvo sólo 21 diputados en tanto que el PRD logró 20 y el PAN 18. La oposición sumaba 38 curules de un total de 75, que es decir: tenía la mayoría, la cual nunca se impuso al oficialismo. En la actual legislatura, aquellos que pudieron, pero no quisieron,  cambiar el contenido de las leyes del estado de México sólo tienen, sumados los doce diputados panistas y los ocho perredistas, 20 de 75 posibles votos. De la opulencia a la miseria; de la fuerza que no se quiso usar a la debilidad que no alcanza para nada.

Con ese gran cartel en lo local y en lo nacional, Peña Nieto asumió durante los últimos meses el aire de estadista, de todopoderoso y de apoyo infaltable en los actos partidistas de los estados en que hubo elección para gobernador el pasado 4 de julio.

La publicidad disfrazada de información y muchas casas encuestadoras trabajaron para modelar las imágenes de un partido y un precandidato de gran músculo, de universal aceptación y encarrerados ambos a recuperar el poder perdido: la presidencia de la república.

Así, Peña Nieto se daba tiempo para impulsar las campañas en otros estados y al mismo tiempo la propia. Además el gobernador y precandidato hacía enderezar una campaña de descalificación y ruda crítica en contra del diputado federal Manuel Cadena Morales, la cual alcanzó también a su hijo Carlos Alberto Cadena Ortiz de Montellano, quien forma parte de su gabinete. Fueron prácticamente dos semanas en las que periódicos de la Organización Editorial Mexicana (La Prensa y El Sol de Toluca) publicaron artículos en los que se cuestionaba lo mismo la honorabilidad y trayectoria del diputado Cadena que la falta de eficiencia de su hijo. Algunos de esos ataques provinieron de las filas del Partido de la Revolución Democrática, desde donde se denunció un supuesto tráfico de influencias en el gobierno de Texcoco y se criticó a su hijo, además de que se señaló que el ex senador por el estado de México habría establecido contactos para que el partido del sol azteca le diera la candidatura que, probablemente, le negará el PRI.

El asesinato de su candidato a gobernador en Tamaulipas (que lo hizo interrumpir su ya iniciado viaje a China), más la liberación de los vecinos de Texcoco y Atenco ordenada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación con la mención explícita de que fueron ilegalmente encarcelados por la procuraduría y los jueces mexiquenses, fueron datos que perjudicaron su imagen con sólo un par de días de diferencia. Antes de que pasara una semana vino el tercer golpe: su partido, del cual estaba convertido en una especie de jefe de campaña en cada estado de los doce que habrían de renovar su poder ejecutivo, sufrió gravísimas pérdidas en la elección del domingo 4 de julio: por primera vez en 80 años, los estados de Oaxaca, Puebla y Sinaloa serán gobernados por partidos distintos al suyo, pero que además actuaron en alianza contra el PRI, como Peña Nieto quiso evitar en prevención de que su propia sucesión se viera amenazada por lo que, aunque lo niegue, él considera un enemigo temible. Y no es que su temor se limite a ser el gobernador que deba entregar la administración del estado de México a otro partido.
No. Su miedo mayor es a perder la candidatura a la presidencia de la república. No sobra mencionar que además de los estados en que quedó derrotada la imagen del PRI que las puede todas (o, mejor dicho, las podía), están pendientes de definición, y con altas probabilidades de anulación o derrota, las gubernaturas de los estados de Veracruz, Durango e Hidalgo. Las casas encuestadoras que anunciaron tendencias de voto que finalmente nadie vio, quedaron embarradas de la muy maloliente falta de credibilidad.

Mal comienzo del último año del gobierno de Peña Nieto y peor continuación de su carrera hacia la presidencia de la república, la cual ya hace mucho había arrancado: tiene fuerte competencia al interior de su partido y, al parecer, le espera una lucha punto menos que a muerte (política, se entiende) por la gubernatura del estado de México. La única forma de garantizar que al frente de este feudo quede uno de su cuadra, sería que el candidato de la alianza PAN-PRD y anexas resulte ser alguno de los muy suyos panistas o perredistas siempre tan dispuestos a caerse cuando el gobernador se los pida. Si el adversario no fuera un habitante de las cañerías de su bodega, entonces sí: habrá competencia.

Espero alcanzar a verlo.

redaccion@mirada-regional.com
 
 
 
Nissan Texcoco
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Mirada Regional, periódico del oriente mexiquense, es una publicación de Lenguas de Pentecostés, S.A. de C.V. . Callejón de San Pablo No. 118, Colonia Zaragoza, Texcoco, Estado de México.
-- Certificado de reserva de derechos al uso exclusivo: 04-2008-051317040000-101, expedido por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Tel. (595) 92 522 39