Texcoco, Méx., a 22 de enero de 2010.- El número de personas consideradas dentro de la tercera edad se ha incrementado dentro de la pirámide poblacional debido al descenso de las tasas de natalidad.
En muchos casos, las condiciones de vida de estas personas son especialmente difíciles, porque en esa etapa se pierden oportunidades de trabajo, actividad social y capacidad de socialización, y en muchos casos se sienten postergados y erradicados. Por otro lado las enfermedades asociadas a la vejez como el Alzheimer, artrosis, diabetes, cataratas, osteoporosis, entre otras, constituyen un problema grave de salud entre este sector poblacional.
Del millón 90 mil 178 ancianos que viven en el estado de México, el 60 por ciento se encuentra en los municipios de Toluca, Tlalnepantla, Naucalpan, Nezahualcóyotl y Ecatepec, entre otros; el 34 por ciento tienen entre 60 y 64 años de edad, de los que, según analistas, hay 88 hombres por cada 100 mujeres.
Para muchos de estos ancianos mexiquenses las pensiones que reciben representan apenas 50 pesos diarios con los que deben sobrevivir. Por lo que un alto porcentaje de ellos tienen que seguir laborando por cuenta propia y es en el campo del comercio informal en donde algunos encuentran acomodo.
Jaciel Montoya Arce, investigador universitario dice que esta situación pone en evidencia los grandes retos a los que se tendrá que enfrentar el gobierno mexiquense, pues se calcula que en el 2020 este sector poblacional representarán el 11.9 por ciento de los habitantes.
Y agregó: “La demanda de bienes y servicios para atender a los adultos mayores, sobre todo en materia de salud, representarán un enorme reto monetario para el gobierno, pues estos presentan en su mayoría enfermedades crónico-degenerativas que requieren de tratamientos prolongados y de elevado costo, mientras que en el terreno económico será el fortalecimiento del sistema de pensiones, la cobertura y los montos lo que deberá reforzarse”.
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