A la muy difícil situación que vive nuestro país, inmerso en interminables discusiones políticas, atenazado por una crisis económica que arrancó a finales de sexenio de Luis Echeverría en 1976, sucesivamente agravada por cada uno de los gobiernos que le sucedieron, y a la que habría que agregar la crisis económica mundial que hizo explosión en noviembre de 2008, ahora hay que sumarle los efectos de los desajustes ecológicos y climáticos: La tendencia suicida de llenar de vivienda cuanto espacio apetecen los especuladores inmobiliarios afecta gravemente nuestros veneros de agua y la acusada sequía que ataca los cultivos y mata ya al ganado, anuncia una muy probable hambruna.
Cuando escuchamos el término hambruna, muchos lo relacionamos con gente famélica, de lugares lejanos de nuestro planeta. Pensamos en los niños esqueléticos de África. Sin embargo, este jinete del Apocalipsis ahora ronda nuestro país. La sequía que se ha registrado en todo el territorio nacional, ha provocado pérdidas millonarias en el contexto agropecuario.
En el Estado de México y en la Zona Metropolitana del Valle de México la situación es más que alarmante debido a la falta de lluvias y a la sobreexplotación de acuíferos. Dos amenazas se ciernen sobre los más de 20 millones de habitantes de esta gran conurbación: la carestía y escasez de alimentos y el desabasto del vital líquido.
En opinión del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), una de las principales causas de la sequía es el fenómeno denominado “El Niño”, que provoca el calentamiento del Océano Pacífico y altera los ciclos de lluvia, situación que prevalecerá hasta principios del próximo año.
Productores de alimentos básicos han pronosticado una hambruna para el próximo año, derivada de la ausencia de programas emergentes que permitan enfrentar el impacto de la sequía. A la fecha, a nivel nacional, se ha perdido el 50 por ciento de la producción de maíz blanco y el 80 por ciento de frijol, según datos de la Confederación Nacional Campesina (CNC).
En el Estado de México, el 50 por ciento de la producción de maíz registra pérdida total. Ante esta situación, el Presidente del Consejo Nacional de Sociedades y Unidades con Campesinos y Colonos, (CONSUCC) en el Edomex, Vicente Álvarez Delgado, dijo que a partir del 2010 podría estallar una crisis alimentaria. Y abundó: “Ya hoy la mitad de la siembra se perdió, aunque llueva de manera intensa en las próximas semanas. Esto equivale a un millón de toneladas de maíz”, y agregó que la cifra podría incrementarse, ya que aún no concluye el ciclo de cosecha.
Álvarez Delgado, advirtió que la situación se agrava, ya que los productores no cuentan con centros de acopio de semillas, no existen reservas, ni políticas de prevención para estas situaciones, amén de que hasta el momento, los apoyos por parte de las autoridades prácticamente son nulos. Se incrementarán los costos de los granos básicos, lo que afectará a quienes menos ingreso tienen y provocará desabasto.
Por lo que toca al sector ganadero, éste ha sido igualmente afectado y registra pérdidas millonarias. En el también metropolitano Estado de Hidalgo ya no es novedad ver caer reses muertas de sed.
En el marco del Congreso Nacional Ordinario de la CNC, Olegario Carrillo Meza, presidente de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas, señaló que ante la sequía urge destinar recursos para enfrentarla. Sin embargo, “ el gobierno no está viendo esta crisis con seriedad y sólo se anda con medias tintas”.
Y por el flanco internacional, el gerente general de la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario, Octavio Jurado Juárez, advirtió que “México reporta la mayor inflación alimentaria entre todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la cual fue de 13 por ciento entre febrero de 2008 y 2009; tenemos los alimentos más caros del mundo. Mientras en 2006 los mexicanos gastaban 29.4 por ciento de sus ingresos en este rubro, en 2008 destinaron 31.6. Los que menos tienen, destinan 48.9 por ciento de sus ingresos a ese propósito”.
El desastre hidrológico
En nuestro país existen 653 acuíferos. De ellos, 104 son explotados a un ritmo mucho mayor que el de su recarga natural. Se extrae mucha más agua de la que se infiltra. La Comisión Nacional del Agua (CNA) dio a conocer dos normas oficiales para promover la recarga e infiltración artificial de agua, que permitan preservar e incrementar la reserva subterránea del preciado líquido.
Desde esa instancia federal, su subdirector de agua potable, drenaje y saneamiento, José Ramón Ardavín Ituarte, arroja la responsabilidad del mal manejo del agua sobre los gobiernos de los estados y los municipios. El funcionario señaló que la sobre explotación es causada por el desorden territorial y el cambio del uso del suelo. Vaya, pues, por las políticas de desarrollo urbano.
Felipe Arreguín Cortés, subdirector general técnico de la CNA, dijo que el problema de sobreexplotación de acuíferos arrancó en los años sesenta, pero se ha hecho notorio hoy que la demanda es mucho mayor que la oferta y los acuíferos se están agotando. Consideró que la sobreexplotación es un problema más grave aún que la escasez producida por los problemas del sistema Cutzamala, pues tres cuartas partes del líquido las proporcionan los propios acuíferos, en tanto que el sistema Cutzamala proporciona un 15% de lo que se consume en el Valle de México.
Señaló que la recarga de agua en la zona metropolitana del Valle de México es de 512 millones de metros cúbicos al año, en tanto que la extracción llega a 1226, que es más del doble. Mencionó también que los acuíferos más dañados por sobreexplotación son los del Distrito Federal, Estado de México, Coahuila, Querétaro, Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Sonora, Sinaloa y Michoacán, situación que se intentará disminuir con la infiltración artificial de aguas residuales tratadas. Para ello la CNA anunció la construcción de pozos de infiltración de agua de lluvia en el Distrito Federal y el Estado de México.
¡Qué panorama!
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