Es imposible mencionar cada uno de los casos en las que el título de este artículo refleja el estado de nuestro sistema judicial.
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"...que tú serás como la falsa moneda, que de mano en mano vas..." |
Si la justicia debe empezar por aquellos que la imparten, vale la pena pensar en el caso de los honorables ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los cuales dejan el cargo con cantidades estratosféricas por concepto de retiro y que siguen cobrando en forma vitalicia una pensión que supera los 400 mil pesos mensuales, además de que conservan los apoyos para mantenimiento de vivienda, seguro de vida, gastos médicos mayores, una tasa de interés preferencial en el banco HSBC en créditos para compra de automóviles o casa habitación.
Hago referencia a lo anterior por la reciente resolución de los ministros que reduce, de 25 salarios mínimos a sólo 10 tantos, la pensión para los trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). No es posible que sea aprobada esa resolución de una Sala de la Corte tal como la presentan, pues además de ser contraria a la ley vigente del IMSS, sería una injusticia de las mayores ya que afecta a un sin número de los que van a jubilarse en el futuro o en el momento en que entre en vigor esta ley y no sabemos si hasta aquellos que ya gozan de una pensión superior en estos momentos. Y no tenemos por qué creer en las palabras del director del IMSS cuando asegura que esto no afectará.
¿Ese es el ejemplo que dan los señores ministros? Hay un refrán muy popular que dice que el buen juez por su casa empieza.
Y continuando con el tema que me ocupa en este espacio, hoy que los habitantes del pueblo de Atenco han logrado la libertad después de estar en prisión varios años por delitos inventados por la Procuraduría de Enrique Peña Nieto, yo pregunto: ¿Esa es la justicia? ¿Qué va a pasar con los que sufrieron los maltratos, torturas y violaciones? ¿Dónde está la justicia para los jóvenes casi niños que murieron durante el enfrentamiento y para las mujeres que fueron violadas?
En el caso de los niños quemados de la guardería ABC tampoco se encuentra la justicia, puesto que pretenden hacer responsables a funcionarios y empleados menores de tan terribles muertes y de la discapacidad de muchos otros.
Otro de los puntos que recientemente se ha “resuelto”, creo yo que parcialmente, es el de los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas a cambio de que levantaran la huelga de hambre en la cual algunos de ellos ya llevaban 90 días en el Zócalo de la ciudad de México ¿esta es la justicia?
Y no puede dejarse de mencionar en materia de seguridad todos aquellos inocentes que han tenido la desgracia de ser “confundidos” en los retenes policiacos o militares, o que han caído en medio de enfrentamientos a tiros, o que han sufrido en sus hogares intrusiones sin autorización judicial.
Últimamente vemos que la ciudad de Monterrey y otras del norte del país sufren las acciones de los delincuentes y de los policías y autoridades investigadoras, así como directores de reclusorios que han sido corrompidos por el enorme poder económico del narcotráfico.
No debemos soslayar la injusticia que aún se comete con los habitantes de la zona de influencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en donde se sigue despojando a la población indígena de su suelo para tener áreas que ofrecerle al perverso, por intervencionista, Plan Mérida.
No olvidaremos las enormes injusticias cometidas contra los maestros y la población de Oaxaca por el todavía gobernador Ulises Ruiz, quien trata de protegerse tras su caída electoral, ni los padecimientos de Lydia Cacho a manos del gobierno del estado de Puebla, por haber cumplido con su deber de informadora.
Todos estos sucesos y el manejo que el poder Judicial les ha dado, nos llevan a condenar la manera frívola con que los ministros de la Corte tratan los asuntos, y nos hace reflexionar acerca de la necesidad de que nosotros los ciudadanos protestemos y señalemos que este sistema de justicia ya no le sirve a nuestro país. |