La maestra Irma González a sus 92 años de edad, después de más de cuatro décadas de carrera
ininterrumpida como soprano, y de 63 años de impartir clases en el Conservatorio, murió el jueves 4 de diciembre en su domicilio de la ciudad de México.
Poseedora de una voz multifacética, dio todo en los escenarios, en las salas de concierto y en las aulas donde fue forjadora de nuevas generaciones de cantantes. Inspiró a numerosos compositores y trascendió fronteras; trabajó al lado de los más grandes artistas líricos del siglo XX.
Su trayectoria fue amplia y brillante tanto en nuestro país como en el extranjero, lo que la llevó a ser considerada la mejor intérprete de óperas como Turandot, en el papel de Liu, que estrenó en México en 1960, y que cantó también en el Teatro Colón, de Buenos Aires, y en el Gran Teatro del Liceo, de Barcelona.
Irma González nació en la Ciudad de México el 8 de octubre de 1916, su formación musical comenzó a muy temprana edad cuando su madre la llevaba a clases de ballet con las Campobello en el último piso de la Secretaría de Educación Pública. Más tarde estudió solfeo infantil e ingresó al Conservatorio. Allí, conoció a Manuel María Ponce quien la tomó como alumna. Posteriormente fue alumna de la maestra María Bonilla. |
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Foto reproducida del libro Irma González, soprano de México
por Francisco Méndez Padilla, UNAM, México, 1996 |
Debutó en 1938 con un recital en Bellas Artes; en 1941 también en Bellas Artes, cantó el papel de Pamina en La Flauta Mágica de Mozart.
Una de sus más importantes interpretaciones fue la de la Maddalena di Coigny de la ópera Andrea Chénier, pues lo hacía cada 10 años; comenzó a cantarla con Mario del Mónaco en 1951, luego con Giuseppe di Stefano y finalmente con Plácido Domingo.
Su voz extraordinaria la llevó a diversas partes del mundo. Cuando fue a Rusia a le decían que se quedara allá.
Siendo alumna de Carlos Chávez, fue enviada a un curso de verano al Berkshire Music Center en Tanglewood, Boston, junto con Blas Galindo y Pablo Moncayo. Ahí se encontró con Leonard Bernstein y cantó algo de la Lulu de Alban Berg. Estaban también Marian Anderson y Aaron Copland. Fue ahí donde interpretó una de sus primeras Mimí con Mario Lanza, con quien asistió a una audición en el Metropolitan Opera House de Nueva York.
También en Nueva York, mientras estudiaba la Manon, grabó para Columbia la Novena Sinfonía de Beethoven, con la orquesta y los coros.
Inolvidable como Butterfly, Mimí, Micaela, Liu, Magdalena, Carmen, Pamina entre otras muchas óperas, la maestra Irma González deja imborrable huella en el mundo musical de nuestros tiempos.
Entre los cantantes de ópera que Irma González formó se encuentran Francisco Araiza, Flavio Becerra, Ignacio Clapés, María Luisa Tamez, Gabriela Herrera y Alicia Cascante, entre otros.
Fuente: Entrevista Así habla “la Soprano de México” de Erick B. Zermeño. |