Para los aficionados a los toros y para quienes tienen sus primeros acercamientos a la fiesta brava, el color de los toros siempre tiene resonancias misteriosas, y hasta podríamos decir que poéticas.
Una de las primeras emociones que el toro brinda al público va asociada a su estampa. Un ejemplar de bella lámina, entusiasma a los asistentes a la plaza desde que salta a la arena, por la integridad de sus astas, su tamaño, su fortaleza. Y tras la exclamación que un soberbio ejemplar arranca a los tendidos, viene la observación de su pelo, pelaje o pinta. Y ahí empiezan las discusiones, en su mayoría no muy complicadas, pero que en algunos casos, hacen dudar a los más entendidos.
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Berrendo aparejado, botinero y coli blanco. |
Dos colores de pelos básicos existen en el ganado de lidia: el negro y el colorado, siendo más abundante el primero de ellos. Dicho en lenguaje de la genética, el negro es dominante y el colorado es recesivo. A partir de ellos, se forma una impresionante variedad de tonos, matices y combinaciones, que han dado lugar a la formación de un lenguaje específico para identificar los pelajes de todas las castas que pacen en el campo bravo español y el resto del mundo taurino.
Entre los toros de pelo uniforme, encontramos al Albahío, que lo tiene color blanco amarillento; el Azabache, es negro, brillante y aterciopelado; el Barroso o jabonero sucio, de tono leonado sucio; elCastaño, marrón tabaco; el Colorado, es castaño rojizo sin llegar a ser muy encendido; el Ensabanado, tiene el pelo totalmente blanco; el Jijón, de color rojo encendido; el Melocotón o Jaro, es de tono amarillento leonado; el Mulato, de pelaje negro mate, sin brillo; Zaino, se le llama al toro de color totalmente negro.
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Burraco, otra variante del negro. |
Entre los toros de pelo mezclado, encontramos al Cárdeno, pinta compuesta de pelo blanco y negro; el Entrepelado, que es un cárdeno con muy poco pelo blanco; el Estornino, puede ser cárdeno o negro con manchitas blancas; el Franciscano, es un cárdeno con mucho pelo blanco, que lo hace gris claro o plateado (como los de la ganadería mexicana de Piedras Negras); el Mosqueado, es un cárdeno con pequeñas manchas negras; Nevado, se le llama al cárdeno con pequeñas manchas blancas irregulares; Salinero, es el toro en que se mezcla el pelo colorado con el blanco; Salpicado, es el cárdeno con manchas blancas irregulares, grandes y pequeñas; el Sardo, tiene pelos mezclados blanco, rojo y negro.
Vale la pena decir que los dos criterios arriba descritos no son los únicos con los que puede diferenciarse la pinta de los toros, pues también han de considerarse variaciones que pasan por combinaciones de colores y la ubicación de tales cambios o contrastes.
Así, encontramos también: toros de colores mixtos (como el Berrendo, que en fondo blanco presenta manchas de otro color, y se le puede llamar berrendo en negro, en castaño, o en cárdeno, según el color de las manchas que presenta); toros con manchas definidas en general (como el Chorreado, que tiene rayas verticales de otro color); y toros con manchas definidas o características en cuerpo (como el Albardado, que tiene la piel más clara en el lomo, simulando una albarda); en la cabeza (como el Rebarbo, que es de pinta oscura, pero tiene blanco el hocico) y en las extremidades (como el Rabicano, que tiene manchas blancas en la cola).
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Negro meano |
Amigos: hemos citado en amplio sólo los dos primeros criterios de clasificación de las pintas del toro bravo, por considerarlos fundamentales. Los últimos cinco, a mi modesto juicio, resultan complementarios. De manera tal, que hay toros cuya pinta es descrita con el color predominante: negro, colorado o cárdeno, y después las incidencias: rebarbo y rabicano. Pero las combinaciones son inimaginables. Son tan variadas como lo quiere la naturaleza.
Cierro este artículo compartiéndoles un fragmento del artículo del crítico taurino hispano José María Romero Escacena, publicado en el libro, Toros en España, a propósito de la discusión que puede provocar una pinta infrecuente:
"Recuerdo un toro lidiado en la plaza Monumental de Madrid, toro de pelaje poco corriente y que dio lugar al natural desconcierto entre críticos y aficionados. Aunque el pelo del toro era blanco casi en su totalidad, presentaba, no obstante, manchas negras por distintas regiones del cuerpo. Fue lidiado por "Antoñete". Unos lo creyeron "ensabanado" (¿ y las manchas negras, qué ?). Otros lo consideraban como blanco (menos correcto aún). Los primeros se quedaron cortos y los segundos emplearon impropiamente el adjetivo. Técnicamente, aquel toro era, ni más ni menos, que un berrendo en negro con todas sus características naturales, puesto que berrendo quiere decir que la capa se compone de blanco predominante alternando con manchas de otro color cualquiera; en este caso sería berrendo en negro".
Sin lugar a dudas, la belleza del toro emociona.
A quienes les interese el tema de la pinta de los toros, les recomiendo un sitio web en el que aparecen fotografías de un buen número de ellas.
http://www.civa.es/asociaciontaurinadeiscar/index.asp?op=34
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