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México, D.F., a 3 de agosto de 2010.- Es verdad indiscutida entre las gentes que se dedican al estudio del urbanismo y a la planeación urbana el afirmar que el factor que consolida los nuevos asentamientos humanos (legales o irregulares) es el transporte. Una nueva colonia asentada en territorio del estado que usted guste se las ingenia para resolver las carencias de agua y otras necesidades. Pero no podría subsistir si no hubiese manera de trasladarse a su centro de trabajo o a otros lugares que les proporcionen los servicios médicos, educativos o de cualquier otra índole. |
Como las verdolagas, la Zona Metropolitana no deja de extenderse. |
El arquitecto Jorge Legorreta, ex titular en la delegación Cuauhtémoc del Distrito Federal, y uno de los acuciosos investigadores de la Ciudad de México, actualmente adscrito al claustro académico y de investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, da la voz de alarma respecto de varias de las consecuencias que se desprenderán de la operación de la línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo (Metro), la cual llegará a Tláhuac: en primer lugar, dará lugar a que en menos de una década la población de la región (que comprende a los municipios mexiquenses de Chalco, Valle de Chalco y Amecameca) llegue a ser del tamaño de 1 millón 200 mil habitantes; en segundo lugar, pero como asunto de la misma gravedad, la zona metropolitana de la Ciudad de México se ampliará a las ciudades de Cuautla y Cuernavaca, Morelos. La combinación de estos dos factores dará como resultado la carencia de agua no sólo para la gente de la región, porque se ha estado construyendo sobre las zonas agrícolas que cumplen con la función de recarga natural de los mantos acuíferos.
Desde el campo de las organizaciones cívicas, se plantea que la construcción de la terminal Tláhuac del Metro equivale a la pérdida de la reserva agrícola de esta región, cuyo acuífero, al igual que los demás del Valle de México está sobreexplotado. Jacobo Espinosa Hilario, dirigente de la citada organización, denunció que las grandes empresas inmobiliarias Ara, Geo, Su Casita y otras propiciarán un desastre ecológico, pues se están apoderando de los pozos agrícolas.
A este respecto, cabe citar el estudio realizado de manera multidisciplinaria por académicos de la Universidad Autónoma Metropolitana Repensar la Cuenca: La Gestión de Ciclos del Agua en el Valle de México, 2009. Se trata de un trabajo de gran envergadura, que en su primera parte presenta un dato que no puede ser menos que preocupante: la empresa inmobiliaria “Geo Edificaciones, S.A. de C.V. registró las primeras concesiones en el Acuífero Chalco-Amecameca, para un volumen suficiente para mantener una zona de riego de casi 200 hectáreas, o justificar la construcción de 10,634 viviendas para 47,853 habitantes. Por ser agrícolas, Casas GEO ha podido mantener estas concesiones sin costo”.
Ante el panorama de escasez de agua y de hundimientos que afectan no sólo a la Ciudad de México, sino también a la capital del estado de México y otros municipios de esta entidad (señaladamente Valle de Chalco y Ciudad Nezahualcóyotl), es bueno recordar lo planteado por Legorreta en su artículo Urbanismo: Sobreexplotación acuífera al Valle de México: " Hundimientos y fracturas tienen denominadores comunes: suelo arcilloso y extracción de agua", visible en: http://noticias.arq.com.mx/Detalles/9617.html
Ante la indiferencia de los actores políticos de todos los colores, los especialistas proponen un ambicioso plan para disminuir y tratar de remediar los daños que causará tanto la construcción como la puesta en funcionamiento de la aludida línea del Metro. Dicho plan incluye la recuperación de chinampas en el lago de Xochimilco, así como diversos trabajos en Tláhuac y el lago de Xico, en el municipio de Valle de Chalco. |