| |
|
 |
|
|
|
|
|
| CULTURA |
| Música a la medida del Metro |
Fotos y texto: Camaramán |
Fue un día cualquiera. Más bien, ya entrada la tarde, allá por la colonia Moctezuma, o más precisamente en la estación del Metro que lleva ese nombre, descendí al subsuelo para dirigirme hacia la estación de San Lázaro y ahí tomar el camión para regresar a Texcoco.
Al terminar de recorrer el primer tramo, el tren abrió sus puertas para dar paso a una imagen que hizo abrir desorbitadamente los ojos a más de un pasajero: tres muchachos tal vez acompañados de uno más entraron al vagón cargando todo lo necesario para hacer la fiesta. Primeramente entraron los tambores y platillos de la batería y después bocinas y las pilas de gran tamaño que les permitirían amplificar el sonido. Llevaban también micrófono con pedestal que en un instante se desplegó para quedar a la altura del vocalista.
Los comentarios no se hicieron esperar y casi todos coincidían en la pregunta de cómo habían hecho para pasar todo eso, pues a nadie se le permite entrar con algo más que un portafolios o las bolsas de mandado y hasta algún costal que despidiendo los correspondientes aromas se aleja del mercado de La Merced. Pero no más que eso.
Instalarse en el corto espacio que queda entre los cuatro asientos individuales propios de los vagones de la línea uno del Metro, fue cuestión de un suspiro. Batería acústica, bajo y guitarra eléctricos, empezaron a sonar. Dos o tres acordes para afinar y la música se hizo. Esto pasó hace ya casi un año y no recuerdo qué música ejecutaron. Creo que algo de los Beatles y alguna cosa más.
 |
|
 |
|
Con gran prestancia los tres jóvenes músicos, que difícilmente rebasaban los 20 años de edad empezaron a regalar su sonido. Fascinado ante esa visión olvidé por un momento que llevaba conmigo la cámara y pasada la primera impresión empecé a fotografiarlos, lo que inicialmente les inquietó, pues, según me comentaron, los policías de algunas de las estaciones eran más bravos que los de otras.
Le pedí al pasajero de uno de los asientos individuales que me permitiera disparar el flash desde ese espacio. Su reacción fue de molestia, pero se levantó y se pasó a las espaldas de estos artistas del túnel. Primeramente muy serio siguió leyendo su periódico, pero después se integró al disfrute del episodio y sonrió de buena gana
.
Arrodillado, tirado al piso y parado sobre el asiento fui tomando las fotografías durante unas seis o siete estaciones más allá de la que era mi necesidad de transporte. Aquello era un gusto y había que seguirlo.
 |
|
El baterista y el bajista, estaban igualmente concentrados; y el guitarrista y vocalista, mucho más relajado. Los dos primeros se mantuvieron en un aire discreto que sus instrumentos rompían. El cantante envió a la cámara una sonrisa luminosa.
Al terminar la primera canción platicamos brevemente “¿por qué la foto, don?”… “soy periodista”…
Con la segunda canción estos muchachos integraron al ambiente a los demás pasajeros. Les pedí que me permitieran una última foto desde el andén. El miedo a que el tren arrancara me hizo aventar al piso mi chamarra y mi periódico para, ya sin estorbos en las manos, tomar la última imagen. Por fortuna nadie se atravesó, pero lamenté no haberme arrodillado a tomar la imagen unos diez o quince centímetros más atrás para que el anaranjado del vagón enmarcara el cuadro. Por fortuna el marco se lo hizo al llegar a la estación el tren que viajaba en el otro carril. |
|
No pude preguntarles de dónde eran ni ninguna otra cosa. Pudieran ser de Neza, de Chalco o de alguna de las colonias populares del oriente capitalino. La modestia de sus ropas y las heridas de sus instrumentos no negaban su pobreza. Su gusto por desgranar las notas y marcarles ritmo en un sitio inusual y hasta peligroso hablaban del juvenil tesoro de la alegría. Al mirar las fotografías que aquí le ofrecemos, amigo lector, el gusto se reaviva. Y aunque de estos jóvenes artistas ignoremos todo, podemos sentir el orgullo de haber tenido frente a nosotros un botón de muestra del devenir metropolitano, o, si usted lo prefiere: música a la medida del Metro.

|
| redaccion@mirada-regional.com |
| |
| |
|
|
|
|
| |
| |
|
|
|
|
|
|
| |
Mirada
Regional, periódico del oriente mexiquense, es una publicación
de Lenguas de Pentecostés, S.A. de C.V. . Cerrada de Costa
Rica No. 5, Colonia Las Américas , Texcoco, Estado de México.
-- Certificado de reserva de derechos al uso exclusivo: 04-2008-051317040000-101,
expedido por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Tel. (595) 92 522 39 |
|
|