Tardes con trofeos, pero sin faenas, fue la de este cierre de la temporada chica en la Plaza México.
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Alternaron Lupita y dos varones: Santiago y Sergio. |
Aunque las actuaciones de las damas subieron la temperatura del serial, lo más que se pudo lograr fue que mejoraran los registros de existencia a nuestra muy alicaída catedral taurina.
Aproximadamente 5000 personas asistieron a la última novillada, en lo que sigue siendo una entrada pobre para un coso que puede albergar 50,000 almas. Pero fue mejor que aquellas tardes en que los novilleros salían corriendo a buscar con el psicólogo o la amiga botella el alivio a la soledad.
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Santiago estuvo en gran estoqueador. |
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Sergio tiró la montera sin miedo. |
La función final fue protagonizada por quienes alcanzaron la calificación de triunfadores: el queretano Santiago Fausto, que lució terno en blanco y oro con remates en blanco; el tlaxcalteca Sergio Flores, vistió en verde manzana y oro; y la yucateca Lupita López, enfundada en traje lila tornasol y oro con remates en azabache. Bregaron ante un encierro de San Judas Tadeo, que fue francamente malo y aburrido. Ninguno de los novillos aportó para lograr la emoción del público, por más que los oficiantes estuviesen muy motivados.
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Lupita se echó el capote a la espalda |
Los trofeos de Fausto
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Santiago hace el péndulo. |
La tarde fue calurosa, pero el festejo tiró hacia el frío. Santiago Fausto intentó, sin éxito, cuajar a sus dos enemigos, pero la ocasión, y acaso su propio estado de ánimo, no le fueron propicios. Tuvo buenos detalles, pero no pudo ligar los pases, porque no fue la suya una tarde en la que sacara el temple. Por eso, su actuación quedó convertida en muestra de detalles aislados que no equivalen a una buena faena. Incluso las dos buenas estocadas con que cerró sus turnos y que le valieron una oreja de cada astado, resultaron discutibles, no por defecto de ejecución, sino por el aire frío en que el queretano vino envuelto.
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Haciendo la “Carioca”, entre mentadas. |
Sergio Flores, emoción y un trofeo
Venido de tierras taurinas a más no poder, Sergio Flores destapó el frasco de las esencias y mostró una enorme capacidad que terminó por emocionar al respetable. Tras despachar a su primer novillo, el público le premió con la salida al tercio.
Con el quinto de la tarde, mansurrón como sus hermanos, Sergio mostró que es un gran torero, que es capaz de sujetar a un toro manso y hacerlo embestir. Lo que los clásicos llaman torear: hacer que el toro vaya por donde no quiere. Coronó su labor con una buena estocada, por lo que el juez Eduardo Delgado, necio como acostumbra ser, debió otorgar el apéndice.
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Sergio anduvo muy cerca del novillo |
Lupita López, sin material
A la valiente yucateca le tocó lo menos potable del encierro. Sin embargo, enseñó el valor y la decisión que siempre le acompañan. Hay que decirlo: Lupita es toda pundonor. Y aún en mala tarde no defrauda al público.
Convertida en imán de taquilla, a pesar de los inconvenientes que los aficionados saben que no son atribuibles a la torera, ejecutó espléndidamente con el capote. Y en su constante búsqueda, regaló a los asistentes gaoneras de gran compromiso en su primer astado. El bicho era francamente flojo. Lupita estoqueo mal y debió descabellar en varios intentos.
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Derramando gracia y salero |
En su segundo novillo, Lupita subió la apuesta desde el inicio: lució con el capote, regalando al público fregolinas muy bellas y echándose el capote a la espalda al modo del Calesero. El público se prendió. Buscando el triunfo, Lupita alargó en exceso su trasteo y debió escuchar el primer cornetazo. No logró la estocada y pasó el trago amargo de escuchar el tercer aviso.
Sin embargo, el público no la maltrató.
Mirada regional agradece al buen amigo Víctor Esparza el valiosísimo apoyo que nos brindó con sus excelentes fotografías.
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