Texcoco, Méx., 16 de marzo de 2009.- En tarde airosa, el formidable rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza y el mexicano Arturo Macías se alzaron como triunfadores de la corrida de pre feria en el Texcocano coso "Silverio Pérez".
 |
Entre las patas de los caballos de Pablo Hermoso |
El centauro despachó dos toros de la ganadería de José Marrón. El primero de sus enemigos fue medido en fuerzas, además de muy soso. Toro más alegre requería el eficiente toreo del caballero en plaza.
 |
La Reyna Arantxa I |
En su segundo toro, Hermoso de Mendoza desplegó, a más y mejor, sus exuberantes facultades y la exquisita escuela que ha puesto en todos y cada uno de sus equinos. Rejones de castigo, banderillas, cortas y la hoja de peral fueron manejados con la maestría que caracteriza a tan pundonoroso torero. El arriesgado cuan preciso manejo de sus jacas electrizó a los asistentes, que casi llenaron la plaza Texcocana. El juez autorizó, a petición mayoritaria, las dos orejas.
 |
El paseíllo |
Ante ganado de don Fernando de la Mora, corrieron con suerte dispareja los diestros Ignacio Garibay y Arturo Macías.
Garibay tuvo que pechar con lo menos potable del encierro. El diestro capitalino hizo el esfuerzo, pero hubo de retirarse entre discretas palmas.
 |
Imponente ejemplar |
El aguascalentense Arturo Macías tuvo un lote más a modo. Particularmente en su primero, logró series que emocionaron al público asistente. Se entregó en buena ejecución de la suerte suprema y fue cogido aparatosamente. Cuando le conducían a la enfermería, Macías regresó a recoger las dos orejas con que el juez premió su faena.
 |
Alegrando al toro |
En su segundo toro, que dedicó entre aplausos al gran torero Juan Silveti, fue molestado por el viento.
En su actuación Macías acusó la uniformidad que caracteriza a su toreo. Vaya, pues, su toreo es poco variado y sigue acusando algunos defectos que terminan por causarle problemas. Por momentos, el "Cejas" codillea, y al llegar al tercer pase ya se está echando encima al astado. Sin embargo, la afición le reconoce valentía y su aire alegre termina por motivar a públicos no tan exigentes.
 |
Macías brinda a don Juan Silveti |
Estimados amigos, habremos de regresar a la feria texcocana. Sus carteles prometen. |