México, D. F., a 21 de Septiembre de 2009.- La situación por la que atraviesa el Partido de la Revolución Democrática, resulta insostenible. Así lo asumen los grupos que conforman ese instituto político.
Los resultados de la elección el pasado 5 de julio dejaron en claro el enorme distanciamiento del partido con la base social.
Una gran parte del electorado decidió aplicar el voto de castigo al PRD y otra optó por ausentarse de las urnas. De tal manera que el partido del Sol Azteca perdió ante el PRI el control de los ayuntamientos de la zona más poblada de la entidad como Nezahualcóyotl y Ecatepec, así como Ixtapaluca, Chalco, Valle de Chalco Solidaridad los Reyes La Paz y Texcoco. Ante esta situación, el perredismo dice que trabaja en la reconstrucción.
Alfonso Sánchez Anaya, ex gobernador de Tlaxcala que quiso, infructuosamente, heredarle la gubernatura a su esposa (la senadora Mary Carmen Ramírez), y que hoy es comisionado para la refundación del PRD de cara al Congreso Nacional en diciembre próximo, se refirió a las deficiencias que enfrenta el partido, que van desde el agotamiento de las reglas de convivencia hasta el incumplimiento de los estatutos y las resoluciones internas. Y reconoció: “No hemos sido capaces de dirimir las diferencias propias de una amplia pluralidad, lo cual ha desencadenado una espiral de conflictos desgastantes".
En el lapso de un año, el PRD dejó de gobernar a 7 millones de ciudadanos. La caída ha sido descomunal, pues de haber sido gobierno en 409 municipios bajó a 346; en ocho entidades, descendió al cuarto lugar; en 7 más al quinto; y en Campeche cayó hasta el sexto lugar.
En verdad oscura es la perspectiva del PRD. Los llamados a la unidad los están haciendo los mismos grupos y líderes que antes fracturaron a este partido. Y 2012 se aproxima a paso más que veloz.
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