La sexta novillada en la temporada México se convirtió en un festejo pasado por agua y, que además, encogió. Efectivamente, la lluvia hizo de las suyas desde poco antes de que iniciara el festejo, y para el momento en que se toreaba al tercero de la tarde el ruedo estaba hecho un auténtico chiquero. Mucho lodo y lagunas en varias partes llevaron a los diestros, empresa y autoridad al acuerdo de suspender el festejo.
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Lances mojados |
La empresa anunció ya que los asistentes podrán ingresar en la siguiente novillada con solo presentar sus boletos.
Y regresando a comentar las incidencias de esta sexta novillada, cabe destacar el buen desempeño del queretano Santiago Fausto, quien no se achicó por la lluvia y le pegó varias tandas de muy buenos pases al astado que le correspondió de la también queretana ganadería de “La Muralla”. El novillero corrió la mano bien, diríase que conectó con el escasísimo público que fue a la plaza México y decidió aguantar el diluvio. Santiago mostró buen estilo, sin aspavientos y, aunque un poco despegado (se entiende que por las condiciones del ruedo) entusiasmó al respetable y coronó con estocada ligeramente caída, para recibir una oreja.
Los otros dos alternantes, Luis Manuel Pérez "El Canelo" y Miguel Ángel Roldán tuvieron actuaciones de discretas para abajo. El Canelo se fue inédito, en tanto que Roldán hizo el esfuerzo, aunque tuvo que aguantar el tercer aviso y la incomodidad de ver que el toro dobló tras diez largos minutos de agonía por su defectuosa estocada.
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Ya de regreso el sol, Santiago Fausto paseó la oreja. |
Entre los fieles (no se les puede llamar otra manera) asistentes al coso titular de nuestro país cundió el desánimo, pues se considera mucha mala suerte lo accidentado que ha resultado el serial novilleril: primero, una suspensión que el empresario se sacó de la manga; y después la brusca intervención del dios Tláloc.
Y, disculpe usted, lo que ya parece cantaleta: la muy escuálida asistencia no es buen signo para la fiesta. El empresario y todos los demás componentes de este espectáculo tendrán que pensar cómo hacer para que la gente regrese a la plaza México. Es malo, muy malo, que los jóvenes valores hagan su esfuerzo punto menos que ante el embudo en solitario.
Integrante entusiasta de la Porra de Toriles, nuestro amigo Víctor Esparza Orduña nos brinda sus gráficas del festejo.
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