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CULTURA
El soneto, un canto a la belleza.

Por: El Vate Mergente

 
El verso es, entre tantas otras cosas, una entonación, una
acentuación… cada frase debe ser leída en voz alta, porque cuando
leemos versos que son realmente admirables, realmente buenos,
tendemos a hacerlo en voz alta… El verso siempre recuerda
que fue un arte oral antes de ser un arte escrito,
recuerda que fue un canto.


Jorge Luis Borges, en Siete Noches

La poesía, esa creación del lenguaje asociada a la belleza ha sido cultivada prácticamente en todas las culturas.

La humanidad ha hecho poesía desde los ámbitos más variados (el amor, la religión, el modo de vida, el humor y hasta por motivos baladíes o ruines), desde las maneras más sencillas hasta las formas más elaboradas. Algunas veces en rima y otras sin recurrir a esa forma de musicalizar lo que se dice.

Dante Alighieri escribió en tercetos rimados los tres libros de su monumental obra la Divina Comedia. Los poetas populares que acuden cada 2 de febrero a Tlacotalpan, Veracruz, a participar de las fiestas de La Virgen de la Candelaria, expresan su orgullo de jarochos en la forma poética creada por Vicente Espinel: la espinela o décima, de donde se les llama decimeros.

El soneto, italiano en su origen, consta de catorce versos de once sílabas, distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. Los cuartetos deben compartir las mismas rimas (primer verso con cuarto y segundo con tercero), y los tercetos suelen tener variantes en la ubicación de sus versificaciones.

Ha habido extraordinarios sonetistas en lengua española: Lope de Vega, Quevedo, Cervantes y  Sor Juana, hace ya cuatro siglos. Pero la forma no ha sido olvidada. Borges, Neruda y muchos más siguieron pasando por esa ruta virtuosa.

Presentamos a nuestros lectores cinco sonetos que expresan diversos sentimientos o estados de ánimo: los primeros, al modo clásico, endecasílabos; el último, octosílabo, al estilo de las fábulas de Iriarte.

I.- El cronista taurino y poeta Carlos Fernández Valdemoro, que se hacía llamar José Alameda, escribió en tono añorante,  mostrando la duda sobre un amor que se va apagando.

José Alameda

 
Soneto de las ascuas
José Alameda (español)

En este ocaso, con la mar al pie
y barcos de amarillos aparejos
teñidos por los últimos reflejos
del día, que ya casi se nos fue,

Ascua de ayer, el corazón te ve
y quiere que te alumbren a lo lejos
las mismas ascuas de estos oros viejos
con que se muere el sol. Pero no sé

dónde estará tu corazón ahora;
menos, lo que estará en tu corazón.
Sólo sé  que hay belleza en esta hora

de melancólica consumación,
en que el día se rinde y se desdora
como las ascuas de nuestra pasión.

II.- La dolorosa contemplación del martirio de Cristo y el imperativo de amarle y temerle sin condicionamientos ni interés, dio origen a este soneto, sobre cuya autoría no hay noticia cierta.

A Cristo crucificado

 

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

III.- Francisco de Quevedo, uno de los más grandes escritores de nuestro idioma, retrató en soneto su emoción por la lectura a pesar de que la hacía encerrado por mandato de la corona española.

Francisco de Quevedo

 

 
Elogio de la lectura*
Francisco de Quevedo (español)

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;  
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,   
libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,  
que en la lección y estudios nos mejora.

IV.- Francisco Liguori, desaparecido poeta veracruzano, dio muestra de su vena satírica al retratar los lamentables resultados que se pueden obtener a partir de un buen deseo.

Francisco Liguori  
Un libro, un árbol y un hijo
Francisco Liguori (mexicano)
Tengo un amigo canijo
que leyó en un libro viejo              
aquel antiguo consejo
y lo siguió muy prolijo.

En su propósito fijo
pensó como buen pendejo:           
"seré feliz porque dejo
un libro, un árbol y un hijo".

Pero le salió mal todo,
pues por irónico modo 
logró al fin de su jornada

un libro muy aburrido,
un árbol seco y torcido                 
y un hijo de la chingada.

V.- Iván Diez escribió lo que ha sido llamado por las feministas argentinas simplemente basura. Esta muestra de la visión misógina que campea en la historia de la humanidad, termina paradójicamente en la aplicación de talentos literarios para loar un acto de violencia feminicida, el cual presentamos con la traducción de los términos expresados en lunfardo, el caló argentino.

Iván Diez

 
Amablemente
Iván Diez (argentino)

La encontró en el bulín1  y en otros brazos...
Sin embargo, canchero2 y sin cabrearse3,
le dijo al gavilán: "Puede rajarse;
el hombre no es culpable en estos casos."

Y al encontrarse solo con la mina4,
pidió las zapatillas y ya listo,
le dijo cual si nada hubiera visto:
"Cebame5 un par de mates6, Catalina."

La mina, jaboneada7, le hizo caso
y el varón, saboreándose un buen faso8,
la siguió chamullando9 de pavadas...

Y luego, besuqueándole la frente,
con gran tranquilidad, amablemente,
le fajó10 treinta y cuatro puñaladas.

1.- Cuarto de soltero para citas amorosas, lugar donde se duerme o vive.
2.- Conocedor, ducho, experimentado, experto, dueño de la situación.
3.- Enojarse
4.- Mujer
5.- Echar agua caliente sobre yerba para hacer un té.
6.- Yerba para hacer té muy usada en Argentina y Uruguay.
7.- Asustada, temerosa.
8.- Cigarro
9.- Hablando, diciendo.
10.-Golpear, castigar, poner, infligir castigo.

Casi todos los significados de los términos en lunfardo aparecen en el Diccionario de Lunfardo, localizable en el portal www.todotango.com

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