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Triunfó la torería de José Mauricio |
La Estancia envió muy buena corrida. Fermín Rivera, con mucha solera; El Capea, mal con la espada. |
Por: El Niño del Coso |
Fotos: Víctor Esparza |
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México, D. F., a 8 de enero de 2012.- La décima corrida de la Temporada Grande 2011-2012 en la Plaza de Toros México, por la alta calidad torera y ganadera que en esa fiesta se hicieron presentes, nos obliga a compararla con las tardes aciagas en que los toreros sólo vienen a cobrar (sobre todo los europeos), sin enfrentar algo que pueda ser llamado toro. Y, sobre todo, cuando no se ve en el albero ningun animal encornado que merezca ser llamado bravo. |
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José Mauricio se reencontró con la Plaza México. |
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Se dice que las comparaciones siempre son malas. Y tal vez eso sea cierto respecto de la igualdad de las personas y la dignidad que a todas se les debe reconocer. Pero tratándose de las actividades desarrolladas por las sociedades y sus más destacados miembros, siempre son útiles, pues nos permiten contrastar las diversas calidades con que mujeres y hombres tratan de servir al grupo social en que están insertos. |
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| Bella verónica de El Capea. |
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En esta corrida, la vergüenza torera, el hondo compromiso de los diestros para consigo mismos, con la historia taurina de este país y para con el público que pagó su boleto, estuvieron presentes. También lo estuvo, y con enorme prestancia, el compromiso del ganadero, su deseo de servir a la fiesta, de mantener el orgullo de criar reses bravas, que deje en alto su propio nombre y el de todos los que participamos en la más bella de las fiestas, ya desde el albero, ya en las cuestiones empresariales, en las de representación de los protagonistas (toreros, subalternos, etc.), y quienes hacen la vendimia dentro y fuera de la plaza. A ellos, humildemente, nos sumamos también quienes hacemos periodismo taurino. |
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| Pedro intentó por ambos lados. |
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Tarde de toros y toreros. Tarde de éxito para el aficionado, aunque hayan habido pocos trofeos. |
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| Elegante, el terno de José Mauricio. |
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Los toros de La Estancia
Desde las tierras guanajuatenses, los ganaderos Alejandro Mártinez Vértiz y Gloria Barbachano enviaron una corrida de buena estampa y alta nota, en la que dieron buen juego cuatro de los siete ejemplares lidiados. A todos ellos les pusieron nombres de buenos vinos, y como esos caldos, dejaron un gran sabor de boca. Enhorabuena por los criadores de La Estancia, que se ganan a pulso, con todos los arduos trabajos que ello implica, el nombre de ganaderos de toro bravo. |
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| Fermín Rivera, siempre bien plantado. |
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El respetable
Una vez más, el cada vez más escaso público capitalino no se animó a ir a la México. Y, no debemos engañarnos, no es el frío lo que puede desanimar a los taurinos. Es el hielo que le echan encima a la fiesta los empresarios y participantes de la misma, cuando presentan corridas que son verdaderas puntas de bueyes, con el agravante incluido de que algunos mansos le corren al torero, cosa peor que la indiferencia que a secas pueden mostrar los animalitos castrados. Si las buenas tardes se repiten una tras otra, o, aunque sea de manera terciada, el público regresará. |
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| Derechazo de gran dimensión del potosino. |
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José Mauricio (uva y oro)
¡Vaya tarde que nos regaló el capitalino! Sólo se llevó una oreja en su espuerta. Pero pudo cortar tres. Sin embargo, por la autenticidad y la emoción con que se condujo el diestro de Mixcoac, los apéndices arrancados a los cornúpetas no importan, como sí importa el premio indiscutible del reconocimiento de los taurinos. |
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Fina estampa la del negro bragado, cinchado, calcetero y rabicano. |
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| Con el primero de su lote, Fuentespina, José Mauricio se mostró solvente y elegante con la capa. Y con la muleta desarrolló una faena de mucho mérito, doblándose con el astado y quedándose quieto en el doblón con gran convicción, pues lo hizo ante un animal apenas salido de la pica y no ante un muerto parado como los que Enrique Ponce pretende que “borda”. Después le corrió la mano por el lado derecho y por naturales con gran exposición, mostrándose dominador y muy valiente, pues el de La Estancia no fue fácil: tenía acusado peligro, y buscaba al torero a razón de tiro por viaje. Pero, allí había un torero en toda la extensión de la palabra: practicante del axioma acuñado por la enorme sabiduría de don Pepe Alameda: “un paso adelante, y puede morir el torero; un paso atrás, y puede morir el arte”. Hoy, no murió el torero, y fue exaltado el arte. |
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El trincherazo del triunfador. |
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| Con su segundo toro, José Mauricio continúo en plan arrollador. Se enfrentó a un extraordinario toro, noble y claro que no llegó exactamente a bravo, Piamonte, al cual le hizo un quite por bellísimas saltilleras. Y con la muleta, construyó una faena de gran belleza e impecable ligazón, improvisando en la cara del toro, con imaginación y constante riesgo. Aunque la embestida del toro se antojaba para pases más profundos (lo que no sucedió, pues el diestro codilleó), para ese momento, el público ya estaba entregado. |
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| Piamonte pasó bien por los dos lados y tuvo gran fondo. |
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Lamentablemente pudo matarlo hasta el tercer intento y, con marcada división de opiniones (prenda de los grandes toreros, como esperamos que llegue a ser), dio merecida vuelta al ruedo. Piamonte se mereció la distinción del arrastre lento.
El Capea (fresa y oro)
Pedro Gutiérrez Lorenzo es un torero que sale a buscar el éxito todas las tardes. Que intenta agradar al público con toreo variado y de buena factura. Lamentablemente, el asunto de la espada se le complica con frecuencia, por lo que a pesar de sus empeños y el toro de regalo, no logró el triunfo anhelado, pues pinchó en sus tres oportunidades. |
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Bellísimo el entrepelado y nevado de los cuartos traseros. |
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Con el primero de su lote, que fue un buen toro, hizo cosas interesantes, como con los otros dos, pero sin lograr total transmisión y sin meter ni una sola vez la espada. Cabe señalar que, en rigor, ninguno de sus tres enemigos fue malo. Habrá que afilar la tizona.
Fermín Rivera (tabaco y oro)
El potosino es un torero de gran presencia, con estampa que trasluce enorme dignidad y decisión. Lamentablemente, en esta tarde le correspondió cargar con lo peor de la corrida. Sin embargo, con el primero de sus enemigos logró una tanda por el lado derecho de excelente factura, con el brazo estirado a todo lo que daba, por lo que logró pases de gran profundidad y dimensión. Hubo petición de oreja, mas no mayoritaria, por lo que fue reconocido su esfuerzo llamándolo al tercio.
Su segundo toro, de plano fue un bicho infumable, que no amerita comentario.
Pero Fermín, al que no le han abundado las oportunidades, o mejor dicho: al que se le empieza a dar toro, es ya un gran torero. Y va a triunfar.
Colofón
Pareciera que los toreros mexicanos traen muchas ganas: bueno para la fiesta. No pareciera que los empresarios traigan las mismas ansias: malo para la fiesta. Que el respetable así lo percibe, queda demostrado con la pobre entrada que registró el coso titular de nuestro país.
El juez, don Jorge Ramos, estuvo bien a secas. |
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| redaccion@mirada-regional.com |
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